¿Qué dicen los Evangelios sobre Moisés y Elías?

Marcos 9:4 afirma que Elías y Moisés aparecieron y hablaban con Jesús; Mateo invierte el orden; Lucas añade que aparecieron «en gloria» y hablaban de su éxodo en Jerusalén. Ninguno registra las palabras completas de la conversación.

El término ἔξοδος (éxodos) significa «salida» o «partida». En Lucas 9:31 interpreta la muerte, resurrección y exaltación de Jesús mediante el recuerdo de la liberación de Israel. Moisés no solo está presente como legislador: su gran relato aporta el lenguaje con que se comprende Jerusalén.

Propuesta Argumento Límite
Ley y Profetas Moisés se asocia con la Torá y Elías con profecía Elías no es profeta escritor y Moisés también es profeta
Teofanías de Sinaí Ambos encontraron a Dios en el monte No excluye otras resonancias
Figuras escatológicas Ambos se vinculan con expectativas futuras Las tradiciones son diversas
Finales extraordinarios Tumba desconocida y traslado de Elías No explica por sí solo la voz

Caleb Friedeman argumenta que el vínculo decisivo son sus teofanías de Sinaí y que Jesús aparece como presencia personal del Dios de Israel (estudio).

¿Representan la Ley y los Profetas?

La expresión «Ley y Profetas» resume las Escrituras en varios textos del Nuevo Testamento. Por eso es razonable ver en Moisés y Elías un testimonio de Israel que converge en Jesús.

Sin embargo, no conviene repetir la fórmula sin examinarla. Friedeman señala que Isaías o Jeremías parecerían representantes más obvios de los Profetas escritos. Elías aporta algo específico: también estuvo en Horeb, cubrió su rostro ante la presencia de Dios y quedó ligado a la esperanza de restauración.

Francisco Romero Pérez lee la escena como relato de cumplimiento dentro de procedimientos interpretativos judíos (estudio). Esta perspectiva permite afirmar continuidad sin convertir a las dos figuras en etiquetas abstractas.

Adopto una lectura que integra Escritura y teofanía. Moisés y Elías representan la historia reveladora de Israel y, más concretamente, dos testigos formados por el encuentro divino en el monte.

¿Por qué desaparecen y queda Jesús solo?

Pedro propone tres tiendas, pero la nube cubre la escena y la voz manda escuchar al Hijo. Cuando los discípulos miran, ya no ven a nadie sino a Jesús. La secuencia corrige cualquier nivelación entre los tres.

La desaparición no significa que la Ley y los Profetas sean inútiles. Ellos han testificado y su testimonio dirige hacia Jesús. La transfiguración de Jesús presenta el conjunto; «Este es mi Hijo amado; oídle» explica la prioridad de la voz.

Quién fue Moisés en la Biblia y Juan el Bautista y Elías permiten estudiar por separado las tradiciones que llegan al monte.

¿Qué enseña la conversación para leer el Antiguo Testamento?

Enseña que Jesús no aparece desligado de Israel. La conversación expresa continuidad; la voz expresa autoridad singular. Una lectura cristiana responsable evita tanto borrar las Escrituras anteriores como leerlas sin atender a la interpretación de Jesús.

Chris Knights vincula la escena con obediencia: la metamorfosis visible desemboca en el mandato de escuchar (artículo). La pregunta no es solo quiénes estaban presentes, sino qué debe hacer el discípulo después de verlos.

La conversación impide dos extremos. El primero trata a Jesús como personaje sin historia, desconectado de las promesas, conflictos y esperanzas de Israel. El segundo lo reduce a un maestro más dentro de una serie. La escena afirma continuidad mediante el diálogo y singularidad mediante la voz.

Lucas aporta un dato decisivo al llamar «éxodo» a lo que ocurrirá en Jerusalén. El primer éxodo libera de la esclavitud y forma un pueblo; el de Jesús atraviesa muerte y resurrección. La relación no significa repetir todos los detalles de Moisés, sino interpretar la entrega de Jesús como acción liberadora de Dios.

Elías añade la expectativa de restauración antes del día del Señor. Al bajar, los discípulos preguntan por qué los escribas dicen que Elías debe venir. Jesús relaciona esa expectativa con el sufrimiento, mostrando que las promesas no se cumplen según esquemas triunfales simples.

La presencia de ambos enseña, por tanto, que la memoria bíblica no funciona como colección de nombres famosos. Cada figura aporta una trayectoria y una pregunta: Moisés, liberación y alianza; Elías, fidelidad profética y restauración. La voz no borra esas historias; las orienta hacia el Hijo.

¿Cómo continuar la lectura?

Compara Éxodo 24 y 34 con 1 Reyes 19. Marca monte, nube, gloria, temor y voz. Luego lee Deuteronomio 18:15 y Marcos 9:7 para observar el mandato de escuchar.

Moisés y Elías abren una red de memoria bíblica; el relato la concentra en Jesús. El estudio cuidadoso de esa red evita afirmaciones rápidas y muestra por qué el monte pertenece a toda la historia de Israel.

Referencias

  1. Houghton, H. A. G., et al., eds. The Greek New Testament. 6.ª ed. revisada. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2025.
  2. Romero Pérez, Francisco Javier. «La Transfiguración de Jesús». Brasiliensis 6/12 (2017): 89–131. https://doi.org/10.64205/brasiliensis.6.12.2017.121
  3. Friedeman, Caleb T. «Moses, Elijah, and Jesus’ Divine Glory». New Testament Studies 70/1 (2024): 61–71. https://doi.org/10.1017/S0028688523000279
  4. Knights, Chris. «Metamorphosis and Obedience». The Expository Times 121/5 (2010): 218–222. https://doi.org/10.1177/0014524609355076
  5. Gnilka, Joachim. El Evangelio según san Marcos. Salamanca: Sígueme, 1986.
  6. Marcus, Joel. Mark 8–16. New Haven: Yale University Press, 2009.
  7. Luz, Ulrich. El Evangelio según san Mateo II. Salamanca: Sígueme, 2001.
  8. Bovon, François. El Evangelio según san Lucas II. Salamanca: Sígueme, 2002.

Luis Berner Romero Sánchez, teólogo y magíster en educación.