¿Qué dicen los cuatro Evangelios sobre su presencia?

Marcos 15:40 nombra a María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé. Mateo 27:55–56 menciona a María Magdalena, María madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Ambas tradiciones dicen que miraban desde lejos y recuerdan que habían seguido y servido a Jesús desde Galilea.

Lucas habla de “todos sus conocidos” y de las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, pero no ofrece nombres en la escena. Juan 19:25 menciona junto a la cruz a la madre de Jesús, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. La lista juanina coloca a las mujeres en proximidad física y narrativa.

Evangelio Presentación de María Magdalena en la pasión
Marcos 15:40–41 Nombrada entre quienes miran desde lejos
Mateo 27:55–56 Primera en la lista de mujeres presentes
Lucas 23:49 Incluida en el grupo galileo sin nombre individual
Juan 19:25 Nombrada junto a la cruz de Jesús

Las expresiones “desde lejos” y “junto a la cruz” pueden reflejar perspectivas teológicas o momentos diferentes. No necesitamos inventar un punto exacto para armonizarlas. Todas las versiones preservan la fidelidad femenina ante la ejecución. Estudios de los relatos sinópticos destacan que María atraviesa crucifixión, sepultura, tumba y resurrección como testigo de los acontecimientos finales. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780197669907.001.0001

¿Por qué fue importante que las mujeres permanecieran allí?

La crucifixión romana era tortura pública y advertencia política. Asociarse con un ejecutado podía provocar vergüenza y temor. Las mujeres no detienen la violencia, pero se niegan a dejar que Jesús muera completamente solo. La presencia constituye una forma de resistencia afectiva y memoria.

Marcos relaciona directamente esta permanencia con el seguimiento y el servicio en Galilea. Los verbos ἠκολούθουν (ēkoloúthoun), “seguían”, y διηκόνουν (diēkónoun), “servían”, muestran continuidad. El discipulado que comenzó en caminos y aldeas llega hasta el lugar donde el poder imperial pretende terminarlo.

La comparación con los discípulos varones no debe convertirse en desprecio general. Pedro había huido después de negar a Jesús, y los demás se dispersaron; sin embargo, también regresarían y serían restaurados. El contraste narrativo reconoce el valor de las mujeres y prepara su función posterior, no autoriza una rivalidad permanente.

Un estudio sobre la participación de María Magdalena en la muerte sacrificial de Jesús señala que su constancia ofrece un modelo de presencia y servicio para las mujeres cristianas, aunque las aplicaciones deben respetar las diferencias culturales. https://doi.org/10.19044/esj.2018.v14n2p121

¿Qué relación existe entre la cruz y la sepultura?

María no solo observa la muerte. Marcos 15:47 afirma que ella y María de José miraban dónde era colocado el cuerpo. Mateo las presenta sentadas frente al sepulcro. La observación garantiza continuidad geográfica: quienes regresan después del sábado conocen el lugar.

Los relatos evitan que el sepulcro vacío se explique como visita a una tumba equivocada dentro de su propia lógica. José de Arimatea realiza la sepultura, las mujeres observan y luego vuelven. Su testimonio comprende muerte real, lugar de depósito y ausencia posterior del cuerpo.

La preparación de aromas en Marcos y Lucas muestra que esperaban atender un cadáver. No llegan fabricando una historia de resurrección. El duelo y el cuidado funerario las llevan al lugar donde recibirán una noticia que no habían producido.

Este puente es esencial para María Magdalena y la resurrección. Sin la cruz y la sepultura, el anuncio podría parecer desvinculado del Jesús muerto; gracias a la continuidad testimonial, el Resucitado es identificado con el Crucificado.

¿Qué enseña la fidelidad de María ante el sufrimiento?

Enseña que acompañar puede ser una acción espiritual profunda. María no pronuncia un discurso junto a la cruz ni posee poder para liberar a Jesús. Mira y permanece. En contextos de enfermedad, duelo o injusticia, la presencia que no abandona puede sostener dignidad cuando no existe una solución inmediata.

También enseña a escuchar a quienes presencian violencia. María pertenece a un grupo de mujeres que ve la ejecución y luego comunica lo ocurrido. Las comunidades actuales deben recibir con seriedad testimonios de víctimas y acompañantes, evitando exigirles pruebas imposibles o convertir su dolor en espectáculo.

Su fidelidad no nace de una imagen romántica del sufrimiento. Procede de una vida restaurada, explicada en María Magdalena y los siete demonios. La gracia recibida se convierte en lealtad, pero no obliga a soportar abuso en silencio. Permanecer ante la cruz no equivale a permanecer dentro de una relación violenta cuando es posible buscar protección.

La biografía completa en Quién fue María Magdalena en la Biblia permite ver que la cruz no es su única identidad. Ella sirve antes, llora durante la pérdida y anuncia después. El sufrimiento ocupa un capítulo real, pero la resurrección impide que sea la palabra final.

Preguntas frecuentes

¿María Magdalena estaba al pie de la cruz o lejos?

Marcos y Mateo dicen que las mujeres observaban desde lejos; Juan sitúa a María Magdalena junto a la cruz. Las diferencias pueden responder a perspectivas narrativas o momentos sucesivos. El dato común es su presencia. No hace falta definir una distancia exacta que ninguno de los evangelistas intenta medir.

¿María Magdalena habló con Jesús durante la crucifixión?

Ningún Evangelio registra un diálogo entre ellos durante la crucifixión. Juan conserva palabras de Jesús a su madre y al discípulo amado, pero no una conversación con Magdalena. Su papel en esta escena es permanecer y testificar. El diálogo personal llegará en Juan 20, junto al sepulcro vacío.

¿Por qué los romanos permitieron que las mujeres observaran?

La crucifixión era pública y estaba diseñada para exhibir el castigo. Familiares, conocidos y transeúntes podían observar bajo vigilancia, siempre que no interfirieran. Los Evangelios muestran soldados presentes y mujeres a cierta distancia o cerca. Su permanencia no implica que controlaran la escena ni que estuvieran libres de temor.

¿La presencia de María prueba históricamente la resurrección?

Su presencia aporta continuidad interna entre muerte, sepultura y sepulcro vacío. La valoración histórica de la resurrección requiere examinar además todas las tradiciones pascuales, su antigüedad y explicaciones alternativas. María es una testigo central, pero el argumento no descansa en un solo detalle ni elimina la dimensión de fe.

Referencias

  1. Novum Testamentum Graece. 28.ª edición revisada. Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.
  2. Biblia de Jerusalén. Nueva edición revisada y aumentada. Desclée de Brouwer, 2019.
  3. Brown, Raymond E. La muerte del Mesías. Verbo Divino, 2005.
  4. Gnilka, Joachim. El Evangelio según San Marcos. Sígueme, 1986.
  5. Bernabé Ubieta, Carmen. María Magdalena. Verbo Divino, 1994.
  6. Schüssler Fiorenza, Elisabeth. En memoria de ella. Desclée de Brouwer, 1989.
  7. Bauckham, Richard. Mujeres del Evangelio. Clie, 2015.
  8. France, R. T. The Gospel of Matthew. Eerdmans, 2007.
  9. “The Involvement of Mary Magdalene in the Sacrificial Death of Jesus.” https://doi.org/10.19044/esj.2018.v14n2p121
  10. “Mary Magdalene in the Synoptic Gospel Narratives.” https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780197669907.001.0001

Luis Berner Romero Sánchez · Teólogo y magíster en Educación