La fórmula “ya, pero todavía no” intenta mantener juntas esas dos líneas.
¿Qué significa el “ya”?
El “ya” afirma que el Reino no pertenece exclusivamente al futuro. En la misión de Jesús hay señales reales de la soberanía de Dios:
- los enfermos son restaurados;
- los demonios son expulsados;
- los pecadores reciben perdón;
- los pobres oyen buenas noticias;
- una comunidad de discípulos aprende una nueva ética.
Cuando Jesús interpreta sus exorcismos como evidencia de que el Reino ha llegado, no habla de una simple promesa futura. Algo está ocurriendo en el presente.
¿Qué significa el “todavía no”?
Significa que esas señales no equivalen a consumación. El sufrimiento continúa, la muerte sigue presente, la injusticia no ha desaparecido y el Nuevo Testamento mantiene una expectativa de resurrección, juicio y renovación futura.
Por eso los discípulos siguen orando “venga tu Reino”. La petición tendría poco sentido si todo estuviera plenamente realizado.
¿De dónde viene la fórmula?
George Eldon Ladd hizo del esquema “already/not yet” una pieza central de su teología del Reino. Su propuesta influyó mucho en la teología evangélica porque permite explicar por qué el Nuevo Testamento puede hablar de presencia y futuro sin elegir uno y descartar el otro.
El modelo suele llamarse escatología inaugurada: la era futura ha comenzado a penetrar en el presente, aunque todavía no se haya manifestado en plenitud.
¿Es una fórmula indiscutible?
No. Jacob J. Scholtz ha criticado el modo en que Ladd define el Reino y sostiene que el esquema puede mezclar sentidos diferentes de “Reino” si no se usa con precisión. https://doi.org/10.19108/KOERS.87.1.2531
La crítica es útil porque recuerda que “ya/todavía no” debe funcionar como resumen de textos, no como molde que obligue a todos los textos a decir lo mismo.
¿Qué ganamos con este equilibrio?
Evitamos dos errores.
El primero es triunfalismo: pensar que el Reino está plenamente realizado y que la comunidad cristiana debería vivir como si no existieran sufrimiento, fracaso o espera. Esa lectura puede producir promesas irreales.
El segundo es futurismo pasivo: reducir el Reino a algo que Dios hará al final y olvidar que Jesús ya llama a vivir ahora bajo su soberanía.
El equilibrio mantiene acción y esperanza. Hay señales que deben vivirse y una plenitud que debe esperarse.
Una imagen útil: semilla y cosecha
Las parábolas agrícolas ayudan. Una semilla puede estar realmente creciendo sin ser todavía la cosecha. El crecimiento no es imaginario; la cosecha tampoco ha llegado. La metáfora no explica cada texto, pero ofrece una imagen coherente con la tensión temporal de la predicación de Jesús.
¿Qué implica para la vida cristiana?
Implica trabajar por justicia sin creer que nosotros produciremos la consumación. Implica orar por sanidad sin negar el sufrimiento. Implica celebrar señales de transformación sin declarar terminada la historia. Y, sobre todo, implica vivir con esperanza activa.
Conclusión
El Reino de Dios puede describirse de manera útil como presente e incompleto: ya se manifiesta en la misión de Jesús y en las vidas sometidas al gobierno de Dios, pero todavía esperamos su victoria plena sobre el pecado, la injusticia y la muerte.
La fórmula “ya, pero todavía no” es valiosa cuando nos ayuda a mantener esa tensión y peligrosa cuando sustituye la lectura detallada de los textos.
Para una visión más amplia, consulte Reino de Dios: significado bíblico.
Referencias / Bibliografía
- Ladd, George Eldon. 1974. The Presence of the Future. Eerdmans.
- Pillay, Jerry. 2023. “The Kingdom of God and the Transformation of the World.” https://doi.org/10.1111/irom.12473
- Scholtz, Jacob J. 2022. “A Critique of Ladd’s ‘Already but not Yet’ View of the Kingdom.” https://doi.org/10.19108/KOERS.87.1.2531
- Wright, N. T. 1996. Jesus and the Victory of God. Fortress Press.