¿Qué significa que unas fueran prudentes y otras necias?
Mateo llama a cinco φρόνιμοι (phrónimoi), «prudentes» o «sensatas», y a cinco μωραί (mōraí), «necias». Esas palabras aparecen en Mateo 7:24–27 para contrastar a quien oye y practica la enseñanza de Jesús con quien oye pero no la realiza.
Por eso la diferencia no debe reducirse a inteligencia, personalidad o valor humano. Las diez son invitadas al mismo acontecimiento. La prudencia se reconoce en una decisión previa: llevar lo necesario para una espera cuyo plazo desconocen.
| Rasgo | Las diez jóvenes | Diferencia entre los grupos |
|---|---|---|
| Invitación | Esperan al mismo esposo | Ninguna |
| Lámparas | Todas llevan | Ninguna al comienzo |
| Sueño | Todas se duermen | Ninguna |
| Reserva | Solo cinco llevan aceite adicional | Preparación para la demora |
Gonzaga y Araújo muestran que la clasificación del relato como parábola o alegoría cambia la lectura de sus detalles (estudio). Mi lectura no asigna un significado independiente a cada objeto: observa la función del contraste dentro de Mateo.
¿Por qué no debe despreciarse a las llamadas necias?
La palabra «necias» pertenece al juicio de la historia, pero no autoriza al lector a ridiculizar mujeres ni a declararse automáticamente entre las prudentes. Las cinco salen al encuentro, llevan lámparas, esperan, despiertan y desean entrar. Su falla concreta es no haber preparado una reserva.
Luz Mery Bermeo de los Ríos lee la parábola desde la experiencia de las jóvenes excluidas y las estructuras sociales que rodean la escena. Su propuesta no coincide en todo con la interpretación escatológica tradicional, pero formula una pregunta necesaria: ¿qué ocurre cuando quienes leen desde dentro del banquete dejan de oír el dolor tras la puerta? (artículo).
La advertencia se dirige a la comunidad que escucha. Mientras la llegada no ocurre, nadie posee una etiqueta visible de prudente. La parábola examina la calidad de la espera presente. La parábola de las diez vírgenes sitúa el contraste dentro de Mateo 24–25.
¿Qué significa el aceite que no podía compartirse?
El aceite mantiene encendidas lámparas o antorchas. Las prudentes temen que dividirlo deje sin luz a todas. En la lógica narrativa, representa una preparación que no puede improvisarse ni transferirse cuando llega la crisis.
Karl Paul Donfried relaciona la parábola con temas amplios de Mateo y advierte que no es necesario fijar una equivalencia única para el aceite (artículo). Buenas obras, fe, amor, Espíritu y perseverancia han sido propuestos; el texto no elige una palabra de esa lista.
La negativa a compartir no cancela el mandato cristiano de generosidad. Mateo 25 concluye con alimento, vestido, hospitalidad y visita a personas vulnerables. El aceite no funciona como riqueza ordinaria, sino como recurso literario para expresar una vida preparada.
¿Cómo se practica hoy la prudencia de la parábola?
La prudencia comienza al aceptar que la espera puede durar. Una fe construida solo para momentos de entusiasmo carece de reserva. Las prácticas de oración, estudio, justicia, reconciliación y servicio dan forma a una esperanza resistente.
No se trata de acumular méritos como combustible. La salvación no se compra con una cantidad de obras. Se trata de que la relación confesada con Jesús produzca una forma de vida coherente con sus palabras. El esposo tarda en llegar explica por qué la demora es parte de la prueba.
«No os conozco», dice el esposo conecta el final con Mateo 7:21–23. El énfasis está en el reconocimiento relacional, no en un inventario secreto.
La prudencia incluye administrar el tiempo. Las jóvenes no conocen la duración exacta, pero cinco actúan como si la llegada pudiera exigir más de lo esperado. En la vida cristiana esto se traduce en prácticas que sobreviven a cambios emocionales, crisis comunitarias y temporadas sin resultados visibles.
También incluye humildad. La persona sensata sabe que una convicción inicial puede necesitar alimento, corrección y acompañamiento. No presume que haber comenzado bien garantiza terminar bien. Busca recursos en la Escritura, la oración, la comunidad y el servicio antes de la medianoche, no solo cuando aparece la urgencia.
La parábola no manda vivir bajo sospecha permanente. Las prudentes pueden dormir porque ya se prepararon. Esa combinación de previsión y descanso ofrece una espiritualidad más humana que el activismo ansioso: hacer con tiempo lo que corresponde y confiar sin intentar dominar la hora.
¿Cómo continuar la lectura?
Compara Mateo 7:24–27 y 25:1–13. Anota qué hacen el prudente y el necio en cada texto. Después lee Mateo 25:31–46 para impedir que la preparación se vuelva espiritualidad sin prójimo.
La pregunta útil no es «¿quiénes son hoy las cinco necias?», sino «¿qué forma está tomando mi espera?». Esa pregunta mantiene la advertencia dirigida a quien lee y evita convertirla en arma contra otras personas.
Referencias
- Houghton, H. A. G., et al., eds. The Greek New Testament. 6.ª ed. revisada. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2025.
- Gonzaga, Waldecir, y Filipe Henrique de Araújo. «El reino de los cielos será semejante a diez vírgenes». Estudos Bíblicos 39/148 (2023). https://doi.org/10.54260/eb.v39i148.1006
- Bermeo de los Ríos, Luz Mery. «Feliz entre las necias». Camino 1/7 (2019): 60–66. Ficha editorial
- Donfried, Karl Paul. «The Allegory of the Ten Virgins». Journal of Biblical Literature 93/3 (1974): 415–428. https://doi.org/10.2307/3263387
- Luz, Ulrich. El Evangelio según san Mateo IV. Salamanca: Sígueme, 2005.
- Davies, W. D., y Dale C. Allison. Matthew 19–28. Londres: T&T Clark, 1997.
- France, R. T. The Gospel of Matthew. Grand Rapids: Eerdmans, 2007.
- Snodgrass, Klyne. Stories with Intent. Grand Rapids: Eerdmans, 2008.
Luis Berner Romero Sánchez, teólogo y magíster en educación.