¿Qué significa la frase dentro de la parábola?
El dicho aparece después de que el amo quita el talento al tercer siervo y lo entrega al que ya tiene diez (Mateo 25:28–29). Leído sin la historia, parece justificar que el rico reciba más y el pobre pierda lo poco que posee. Leído dentro de ella, contrasta dos respuestas a bienes confiados.
Los dos primeros siervos recibieron, trabajaron y presentaron fruto. El tercero también recibió, pero escondió el talento y lo devolvió sin haber ejercido la administración. Por eso el relato puede afirmar paradójicamente que no «tiene» aquello que sostiene en sus manos. Posee la suma material, pero no la relación fiel para la cual le fue entregada.
El verbo griego ἔχω (échō) significa «tener» o «poseer». En esta frase adquiere su sentido por el contexto: tener es responder de manera efectiva a lo recibido. Ulrich Luz relaciona el dicho con la responsabilidad del discípulo durante la espera. Arland Hultgren destaca que el aumento final expresa participación más amplia en el gobierno del señor, no un derecho económico universal.
| Expresión | Sentido dentro de Mateo 25 | Lectura que el contexto no sostiene |
|---|---|---|
| «El que tiene» | Quien ejerció fielmente el encargo | Toda persona que ya es rica |
| «Se le dará» | Recibirá mayor responsabilidad | Merece acumular sin límite |
| «El que no tiene» | Quien negó en la práctica su encargo | Toda persona con pocos recursos |
| «Se le quitará» | Perderá la responsabilidad no ejercida | La pobreza prueba culpabilidad |
¿Por qué Mateo repite este dicho en otro contexto?
Mateo 13:12 usa una fórmula casi idéntica al explicar por qué algunos comprenden los misterios del Reino y otros permanecen fuera. Marcos 4:25 y Lucas 8:18 la relacionan con la manera de escuchar. La repetición muestra una dinámica más amplia que el dinero: la recepción ejercida produce comprensión y responsabilidad; la recepción cerrada se empobrece.
Klyne Snodgrass entiende estas fórmulas como afirmaciones sobre respuesta, no como aprobación automática del privilegio. Arland Hultgren añade que el dicho debe interpretarse desde la rendición de cuentas: el ser humano muestra su relación con el señor mediante lo que hace con aquello que le ha sido confiado.
En Mateo 13, escuchar las parábolas no garantiza entenderlas; hace falta una disposición que reciba la enseñanza. En Mateo 25, sostener un talento no basta; hace falta administrarlo. En ambos lugares, el don inicial reclama participación.
Mi conclusión es que el dicho describe una consecuencia relacional. Quien escucha y practica se vuelve capaz de recibir más luz y responsabilidad. Quien protege su distancia termina sin apropiarse siquiera de lo que oyó. No es una fórmula para culpar a quien sufre carencia económica.
¿La frase justifica la desigualdad o la prosperidad?
No. Jesús no afirma que toda acumulación de riqueza sea señal de fidelidad ni que la pobreza revele pereza. El mismo Evangelio bendice a los pobres en espíritu, exige cuidado de los pequeños y, justo después de los talentos, presenta al Hijo del Hombre identificándose con quien tiene hambre, sed, desnudez o prisión (Mateo 25:31–46).
Una lectura económica literal celebra al que tiene diez y convierte el traslado del último talento en regla social. Otra lectura entiende las cantidades como elementos de una rendición escatológica. Adopto la segunda porque explica la ubicación, el regreso «después de mucho tiempo», el elogio de los siervos y la oscuridad exterior.
Carlos Olivares estudia la tensión moral de la parábola y la sitúa dentro de los relatos de juicio de Mateo (artículo). Justin Ukpong insiste en que el escenario económico debe ser examinado críticamente. Su objeción sirve para impedir que una aplicación religiosa legitime explotación, aunque la interpretación del tercer siervo como héroe no concuerde bien con la valoración narrativa.
La parábola de los talentos ofrece el marco completo. Los cinco, los dos y el talento explica por qué las cantidades diferentes no representan dignidades diferentes.
¿Cómo se aplica sin culpar a quien tiene menos?
La aplicación comienza preguntando qué ha sido confiado, no cuánto posee una persona frente a otra. Una oportunidad educativa, una responsabilidad familiar, una tarea comunitaria, conocimiento bíblico o autoridad institucional exigen respuestas distintas. También pueden estar limitados por enfermedad, violencia, exclusión o falta real de recursos; la parábola no autoriza ignorar esas condiciones.
El siervo de un talento no es juzgado por recibir menos. Es juzgado porque, dentro de la historia, disponía de capacidad reconocida y decidió enterrar. Trasladar ese juicio a toda persona empobrecida confundiría el personaje con grupos que el texto no menciona.
Ben Chenoweth advierte que la identificación de los talentos debe respetar las señales contextuales (estudio). John Carpenter los interpreta desde la responsabilidad misionera y la participación en el propósito recibido (artículo). Ambos aportes permiten hablar de fecundidad sin reducirla a capital.
La pregunta práctica es: ¿qué respuesta fiel resulta posible con lo que realmente se recibió? Puede ser aprender antes de asumir una tarea, compartir un recurso, corregir una administración, enseñar a otra persona o pedir acompañamiento. La fidelidad se vuelve concreta cuando deja de compararse.
¿Cómo continuar la lectura?
Conviene comparar Mateo 25:29 con Mateo 13:12 y Marcos 4:24–25. En esos textos, «tener» se relaciona con oír y recibir. Luego debe leerse Mateo 25:31–46 para observar que el mismo discurso juzga la indiferencia ante quienes carecen de alimento, vestido, acogida y compañía.
El siervo que escondió su talento ayuda a comprender el miedo que precede a la pérdida. La secuencia completa muestra que el traslado del talento no celebra la riqueza; confirma que una responsabilidad rechazada pasa a quien ha demostrado estar dispuesto a ejercerla.
La frase es una advertencia contra la recepción estéril. Lo confiado crece en significado cuando participa del propósito de su dueño. Si se guarda como objeto sin relación, puede permanecer físicamente presente y, sin embargo, estar perdido antes de que el amo lo retire.
Referencias
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Houghton, H. A. G.; Christos Karakolis; David Parker; Stephen Pisano; Holger Strutwolf; David Trobisch; y Klaus Wachtel, eds. The Greek New Testament. 6.ª ed. revisada. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2025.
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Luz, Ulrich. El Evangelio según san Mateo. Salamanca: Sígueme, 1993–2005.
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Jeremias, Joachim. Las parábolas de Jesús. Estella: Verbo Divino, 1997.
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Olivares, Carlos. «¿Un esclavo perezoso o un amo sklēros?: Lectura narrativa de la parábola de los talentos de Mateo 25,14–30». Estudos de Religião 37/2 (2023): 277–297. Texto en español. https://doi.org/10.15603/er372277-297
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Snodgrass, Klyne. Stories with Intent. Grand Rapids: Eerdmans, 2018. Edición en inglés.
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Hultgren, Arland J. The Parables of Jesus. Grand Rapids: Eerdmans, 2000. Edición en inglés.
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Chenoweth, Ben. «Identifying the Talents: Contextual Clues for the Interpretation of the Parable of the Talents (Matthew 25:14–30)». Tyndale Bulletin 56/1 (2005): 61–72. Edición en inglés. https://doi.org/10.53751/001c.29194
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Carpenter, John B. «The Parable of the Talents in Missionary Perspective». Missiology 25/2 (1997): 165–181. Edición en inglés. https://doi.org/10.1177/009182969702500204
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Ukpong, Justin S. «The Parable of the Talents (Matt 25:14–30)». Neotestamentica 33/1 (1999): 189–207. Edición en inglés.
Luis Berner Romero Sánchez, teólogo y magíster en educación.