¿Qué es una parábola?
El término griego parabolē puede referirse a comparaciones, dichos figurados o relatos breves. En los Evangelios sinópticos, muchas de las parábolas de Jesús son pequeñas narraciones que utilizan escenas familiares —siembra, deudas, banquetes, jornaleros, familias, comerciantes— para hablar del reino de Dios, el discipulado, el juicio, la misericordia y los conflictos que rodean a Jesús.
Kloppenborg (2011) recuerda que el término tiene usos diversos y que la identificación misma de una parábola puede ser compleja. https://doi.org/10.1093/obo/9780195393361-0045
Paso 1: lea la escena que rodea la parábola
Pregunte por qué aparece allí. En Lucas 10:25–37, la parábola del buen samaritano responde a una conversación sobre la vida eterna y la pregunta “¿quién es mi prójimo?”. Si se separa la historia de ese diálogo, se pierde parte de su fuerza.
En otras parábolas, el contexto puede ser un conflicto con dirigentes, una enseñanza a discípulos o una explicación sobre el reino. El Evangelio no coloca los relatos al azar; el contexto narrativo orienta su función.
Paso 2: identifique personajes, expectativas y conflicto
Una parábola utiliza un pequeño mundo narrativo. Observe quiénes actúan, qué esperan los oyentes y qué elemento rompe esa expectativa.
En la parábola del hijo perdido (Lc 15:11–32), no basta con preguntar qué representa el hijo menor. También importan el padre, el hermano mayor, la restauración del hijo y la reacción ante la celebración. El relato se encuentra en una sección donde algunos cuestionan que Jesús reciba a pecadores; por eso el hermano mayor adquiere especial relevancia.
Paso 3: busque el giro o la sorpresa
Muchas parábolas funcionan porque alteran la lógica esperada. Un samaritano se convierte en modelo de compasión. Un padre recibe al hijo que ha destruido su patrimonio. Un trabajador contratado al final recibe el mismo salario que quien trabajó todo el día. La sorpresa obliga a reevaluar categorías religiosas, sociales o morales.
Snodgrass (2012) insiste en que las preguntas sobre intención, contexto y naturaleza de la parábola determinan cómo será entendida. https://doi.org/10.1177/003463731210900204
¿Las parábolas tienen un solo significado?
La respuesta necesita equilibrio.
Una corriente influyente de interpretación reaccionó contra siglos de alegorización y buscó el “punto principal” de cada parábola. Esa reacción ayudó a controlar fantasías interpretativas. Sin embargo, algunas parábolas son narrativamente más complejas y pueden contener varios elementos funcionales sin convertirse en códigos ilimitados.
Postura adoptada aquí: una parábola puede comunicar más de una implicación, pero esas implicaciones deben surgir de su estructura, contexto y propósito. La pluralidad de efectos no significa que cualquier detalle pueda recibir cualquier significado.
¿Cuándo es legítimo interpretar alegóricamente?
Cuando el propio texto orienta la alegoría. La parábola del sembrador recibe en los Evangelios una interpretación que asigna significado a diferentes terrenos (Mc 4:13–20 y paralelos). Allí existe control textual.
El problema aparece cuando el lector decide, sin señales, que el aceite, las dos monedas, el mesón, el camino y cada número representan doctrinas independientes. Parris (2002) muestra que el debate entre narrativa y alegoría es más complejo de lo que suele suponerse, pero también que las estrategias de lectura deben justificarse. https://doi.org/10.1177/0142064X0202500102
Cinco preguntas para una parábola
- ¿Qué situación o pregunta introduce el relato?
- ¿Quiénes son los personajes y qué expectativas sociales activan?
- ¿Dónde está el giro sorprendente?
- ¿Qué revela la parábola sobre Dios, el reino, el juicio o el discipulado?
- ¿Qué respuesta exige del oyente dentro del Evangelio?
Ejemplo breve: el buen samaritano
La escena inicia con una discusión sobre amar al prójimo. El intérprete de la ley pregunta quién entra en la categoría “prójimo”. Jesús responde con una historia en la que sacerdote y levita pasan de largo, mientras un samaritano —miembro de un grupo visto con profunda hostilidad por muchos judíos— actúa con misericordia.
La pregunta final de Jesús cambia el eje: no “¿quién califica como mi prójimo?”, sino quién se hizo prójimo del herido (Lc 10:36). El relato desplaza la preocupación por delimitar a la persona merecedora hacia la responsabilidad de actuar con misericordia.
Errores comunes
- Ignorar la pregunta o conflicto que introduce la parábola.
- Convertir cada detalle en símbolo.
- Reducirla a una moraleja genérica que podría decir cualquier historia.
- Olvidar el contexto judío de Jesús.
- Usar la parábola para confirmar una doctrina antes de analizarla.
- Aplicarla sin explicar su función original.
¿Qué hago después de interpretarla?
Formule primero su función en una frase: “esta parábola confronta…”, “esta parábola redefine…”, “esta parábola advierte…”. Después construya la aplicación desde esa función. Así la aplicación no reemplaza al texto.
Para ubicar las parábolas dentro de un mapa más amplio, consulte Géneros literarios de la Biblia.
Referencias / Bibliografía
- Kloppenborg, John S. 2011. “Parables.” Oxford Bibliographies in Biblical Studies. https://doi.org/10.1093/obo/9780195393361-0045
- Parris, David P. 2002. “Imitating the Parables: Allegory, Narrative and the Role of Mimesis.” Journal for the Study of the New Testament 25(1):33–53. https://doi.org/10.1177/0142064X0202500102
- Snodgrass, Klyne R. 2012. “Key Questions on the Parables of Jesus.” Review & Expositor 109(2):173–185. https://doi.org/10.1177/003463731210900204
- Wierzbicka, Anna. 2001. What Did Jesus Mean? Explaining the Sermon on the Mount and the Parables in Simple and Universal Human Concepts. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/0195137337.001.0001