Índice
- ¿Qué significa “canon” en la Biblia?
- ¿El canon apareció completo desde el principio?
- ¿Cómo se formó el canon judío?
- ¿Por qué la Biblia hebrea tiene 24 libros y el Antiguo Testamento protestante 39?
- ¿Por qué la Biblia católica tiene más libros?
- ¿Qué papel tuvo la Septuaginta?
- ¿Qué ocurre con las Biblias ortodoxas?
- ¿Cómo se formó el canon del Nuevo Testamento?
- ¿Qué significa “apócrifo” y por qué el término puede confundir?
- ¿Las diferencias de canon cambian toda la fe cristiana?
- ¿Cómo debe estudiar un lector estas diferencias?
¿Qué significa “canon” en la Biblia?
La palabra canon procede del griego kanōn, utilizada para una regla, medida o norma. En estudios bíblicos, el término designa la lista o colección de escritos que una comunidad reconoce como normativos y sagrados. Hablar de canon, por tanto, no es simplemente preguntar qué libros son antiguos o religiosos. La pregunta es más precisa: ¿qué escritos cuentan como Escritura para una comunidad determinada?
McDonald y otros especialistas han mostrado que estudiar el canon implica estudiar tanto los libros como las comunidades que los recibieron, copiaron, leyeron públicamente, comentaron y finalmente enumeraron como Escrituras. Dorival (2021) subraya que una lista canónica presupone no solo libros considerados inspirados o normativos, sino también un orden y una delimitación reconocible. https://doi.org/10.1093/oso/9780192898098.003.0001
Esto explica una distinción fundamental: autoridad y canon no son exactamente lo mismo. Un escrito puede haber sido usado con gran respeto antes de existir una lista cerrada que lo incluyera formalmente. Del mismo modo, una comunidad puede leer un texto para edificación sin otorgarle exactamente la misma autoridad que a otros libros.
¿El canon apareció completo desde el principio?
No. La evidencia histórica favorece un proceso progresivo. La Biblia no llegó a las comunidades antiguas como un volumen encuadernado con índice al comienzo. Sus libros circularon como rollos, colecciones parciales y, posteriormente, códices. Algunas obras adquirieron autoridad antes que otras y las fronteras de las colecciones fueron siendo definidas con el tiempo.
En el judaísmo antiguo, la Torá ocupó una posición central muy temprana. Los Profetas alcanzaron también una autoridad amplia, mientras que la colección de los Escritos muestra una historia más compleja. Timothy Lim (2013), a partir de fuentes judías antiguas y de los Rollos del Mar Muerto, insiste en que antes de la fijación rabínica existió una pluralidad de colecciones y grados de autoridad, por lo que resulta demasiado simple imaginar un único “concilio” que cerró toda la Biblia hebrea de una sola vez. https://doi.org/10.12987/yale/9780300164343.001.0001
Algo semejante ocurre en el cristianismo primitivo. Los Evangelios y las cartas paulinas fueron ampliamente recibidos, pero otros libros del Nuevo Testamento tuvieron historias de recepción más discutidas en ciertas regiones. Gallagher y Meade (2017) documentan listas antiguas que muestran tanto una notable estabilidad como algunas diferencias en los bordes del canon. https://doi.org/10.1093/oso/9780198792499.003.0001
Por eso, decir que “el canon se formó” no debería sugerir un instante único. Es mejor pensar en un proceso de recepción, uso, discusión y reconocimiento.
¿Cómo se formó el canon judío?
La Biblia judía, o Tanaj, se organiza tradicionalmente en tres grandes secciones: Torá (Ley), Nevi’im (Profetas) y Ketuvim (Escritos). Esa estructura explica el acrónimo hebreo TaNaKh. En su forma rabínica tradicional contiene 24 libros.
La Torá comprende Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Los Profetas incluyen tanto los llamados “profetas anteriores” —Josué, Jueces, Samuel y Reyes— como los profetas posteriores. Los Escritos incluyen Salmos, Proverbios, Job, los cinco rollos, Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas.
La cifra 24 puede sorprender al lector protestante, acostumbrado a contar 39 libros en el Antiguo Testamento. Sin embargo, gran parte de la diferencia es contable y organizativa, no de contenido. Samuel es un solo libro en la tradición hebrea, mientras que muchas Biblias cristianas lo dividen en 1 y 2 Samuel. Lo mismo ocurre con Reyes y Crónicas. Esdras-Nehemías puede contarse como una sola obra, y los doce Profetas Menores forman un único “Libro de los Doce”.
Por tanto, el canon judío de 24 libros y el Antiguo Testamento protestante de 39 contienen sustancialmente el mismo conjunto textual, aunque dividido y ordenado de forma distinta.
¿Fue cerrado el canon judío en Jamnia o Yavne?
Durante mucho tiempo fue popular la idea de que un “concilio de Jamnia” hacia finales del siglo I d. C. cerró oficialmente el canon hebreo. Hoy esta formulación se considera demasiado rígida. Hubo actividad rabínica importante en Yavne, y algunas discusiones antiguas reflejan debates sobre libros concretos, pero la evidencia no permite tratar ese momento como una reunión equivalente a un concilio posterior que decretó de una vez por todas el canon.
La investigación contemporánea prefiere describir una consolidación gradual. Dorival, Lim y otros autores proponen modelos diferentes para explicar sus etapas, pero coinciden en cuestionar una imagen excesivamente simple del proceso.
¿Por qué la Biblia hebrea tiene 24 libros y el Antiguo Testamento protestante 39?
La diferencia numérica surge principalmente de la división de libros. El contenido esencial de ambos conjuntos coincide.
| Biblia hebrea | Organización protestante habitual |
|---|---|
| Samuel | 1 Samuel + 2 Samuel |
| Reyes | 1 Reyes + 2 Reyes |
| Crónicas | 1 Crónicas + 2 Crónicas |
| Esdras-Nehemías | Esdras + Nehemías |
| Los Doce | 12 libros proféticos separados |
Además, el orden es diferente. Muchas Biblias protestantes siguen una organización heredada de tradiciones cristianas antiguas: Pentateuco, libros históricos, poesía/sabiduría y profetas. La Biblia hebrea termina tradicionalmente con Crónicas, no con Malaquías. Esa diferencia de orden afecta la experiencia literaria de lectura, aunque no cambie los textos que componen el conjunto.
La Reforma protestante reforzó el uso de un Antiguo Testamento correspondiente al canon hebreo en cuanto a sus libros, mientras que otros escritos antiguos siguieron apareciendo en diversas ediciones en una sección separada llamada Apócrifos. La historia real es más matizada que la idea de que los reformadores simplemente “eliminaron” libros de una Biblia universal e idéntica desde la antigüedad. Antes de la Reforma ya existían debates, clasificaciones y prácticas diferentes respecto de esos escritos.
¿Por qué la Biblia católica tiene más libros?
La Iglesia católica reconoce 46 libros en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo, para un total tradicional de 73. El Catecismo de la Iglesia Católica, n. 120, enumera explícitamente esta colección. Entre los libros que no aparecen en el canon protestante del Antiguo Testamento se encuentran Tobit, Judit, Sabiduría, Sirácida o Eclesiástico, Baruc y 1–2 Macabeos, además de materiales adicionales en Ester y Daniel. La tradición católica suele denominarlos deuterocanónicos.
“Deuterocanónico” no significa que estos libros sean considerados por el catolicismo una Escritura de segunda categoría. El término se utiliza para distinguir obras cuya recepción canónica tuvo una historia especialmente discutida. Gallagher (2023) muestra que estos libros estuvieron presentes de maneras diversas en la tradición bíblica latina y que su historia no puede reducirse a una única decisión tardía. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780190886097.013.6
El Concilio de Trento, en 1546, enumeró el canon católico en un contexto de controversia con la Reforma. Sin embargo, esa lista se apoyaba en precedentes de la tradición occidental y no significó que los textos hubieran aparecido por primera vez en el siglo XVI. El punto histórico relevante es que Trento definió dogmáticamente la lista católica en ese contexto confesional.
Para ampliar este tema, consulte Por qué la Biblia católica tiene más libros.
¿Qué papel tuvo la Septuaginta?
La Septuaginta, abreviada habitualmente LXX, es el nombre utilizado para un conjunto de antiguas traducciones griegas de Escrituras judías y otros escritos asociados. La Torá fue traducida al griego en Alejandría durante el período helenístico, y otros libros fueron traducidos o compuestos en griego a lo largo de un proceso extenso.
Aquí es importante corregir una simplificación frecuente: la Septuaginta no nació como una Biblia encuadernada con un canon fijo idéntico al católico moderno. Simon Crisp (2016) señala que “Septuaginta” designa un proceso prolongado y que el corpus adquirió una forma más o menos definida posteriormente. https://doi.org/10.1177/2051677016649429
Gilles Dorival también advierte contra la vieja teoría de un supuesto “canon alejandrino” claramente más amplio y cerrado que el canon palestino. La evidencia muestra una realidad judía antigua más compleja, con diversas colecciones y usos. https://doi.org/10.1093/oso/9780192898098.003.0002
Aun así, la Septuaginta fue decisiva para el cristianismo temprano. Los autores del Nuevo Testamento y las primeras comunidades cristianas usaron ampliamente formas griegas de las Escrituras. La transmisión cristiana de estos textos permitió que libros y adiciones no incluidos posteriormente en el canon rabínico continuaran siendo leídos en las iglesias. Cook (2021) analiza precisamente la función de la Septuaginta como Escritura para la iglesia antigua. https://doi.org/10.4102/hts.v76i4.6132
La relación exacta entre el Nuevo Testamento y la Septuaginta debe estudiarse pasaje por pasaje, pues las citas pueden coincidir con formas griegas, hebreas u otras variantes textuales. No es correcto convertir el uso de una traducción griega en una prueba automática de una lista canónica completamente definida.
Para profundizar, vea Qué es la Septuaginta.
¿Qué ocurre con las Biblias ortodoxas?
Las iglesias ortodoxas suelen conservar un Antiguo Testamento fuertemente relacionado con la tradición de la Septuaginta y pueden incluir libros adicionales a los que aparecen en las Biblias católicas occidentales. Sin embargo, hablar de “el canon ortodoxo” como si todas las iglesias orientales tuvieran exactamente la misma lista y numeración puede ser engañoso. Existen diferencias entre tradiciones griegas, eslavas, etíopes y otras.
La Orthodox Church in America, por ejemplo, explica que los libros que muchas comunidades protestantes llaman Apócrifos pertenecen para la tradición ortodoxa al “canon más largo”, e incluye entre ellos Tobit, Judit, ampliaciones de Ester y Daniel, Macabeos, Sabiduría, Sirácida, Baruc y la Oración de Manasés.
La Iglesia Ortodoxa Etíope posee además una tradición canónica aún más extensa, con libros como 1 Enoc y Jubileos en su patrimonio escritural. Por eso, cuando alguien pregunta “¿cuántos libros tiene la Biblia ortodoxa?”, la respuesta responsable debe especificar qué iglesia o tradición ortodoxa está siendo considerada.
¿Cómo se formó el canon del Nuevo Testamento?
En contraste con las diferencias del Antiguo Testamento, las principales tradiciones cristianas comparten hoy un Nuevo Testamento de 27 libros. Sin embargo, su reconocimiento histórico también fue gradual.
Los cuatro Evangelios adquirieron una posición central muy temprano. Las cartas de Pablo circularon en colecciones, y Hechos, las cartas católicas y otros escritos fueron recibiendo un uso amplio. Algunos libros —como Hebreos, Santiago, 2 Pedro o Apocalipsis— tuvieron una recepción más discutida en determinadas regiones, mientras que otros textos cristianos antiguos, como El Pastor de Hermas o 1 Clemente, fueron valorados en ciertas comunidades sin permanecer finalmente dentro del canon de 27 libros.
Gallagher y Meade reúnen listas canónicas antiguas que muestran este proceso con mucho detalle. Sus datos permiten evitar dos extremos: imaginar un caos total durante siglos o imaginar que desde el día posterior a los apóstoles existía ya un índice universal idéntico al actual. Hubo un núcleo de libros ampliamente recibido y, al mismo tiempo, discusiones reales sobre algunos límites. https://doi.org/10.1093/oso/9780198792499.003.0003
Durante el siglo IV las listas de 27 libros alcanzaron una estabilidad creciente. La famosa carta festal 39 de Atanasio de Alejandría, del año 367, contiene la lista completa del Nuevo Testamento que hoy comparten católicos, ortodoxos y protestantes. Esto no significa que una sola carta “creara” el canon, sino que constituye un testimonio importante de su consolidación.
¿Qué significa “apócrifo” y por qué el término puede confundir?
La palabra apócrifo ha tenido significados diferentes a lo largo de la historia. Etimológicamente se relaciona con la idea de algo “oculto”, pero en el uso cristiano y académico llegó a aplicarse a diversos escritos no incluidos en determinadas listas canónicas. Por eso, la misma obra puede ser llamada deuterocanónica por un católico y apócrifa por un protestante.
Gallagher (2025) dedica especial atención a esta terminología y muestra que “Apócrifos”, “deuterocanónicos” y el término ortodoxo anagignoskomena no son simples sinónimos neutrales: reflejan historias de recepción y clasificaciones diferentes. https://doi.org/10.1093/9780191965562.003.0001
Además, no debe confundirse Apócrifos del Antiguo Testamento con Pseudepígrafos, ni estos con los llamados apócrifos cristianos o “evangelios apócrifos”. Henze (2012) señala que las categorías Apocrypha y Pseudepigrapha se han usado de formas variables y necesitan definirse antes de utilizarlas. https://doi.org/10.1002/9781444338386.wbeah11021
Por eso, en Mundo de la Biblia evitaremos usar “apócrifo” como insulto teológico. Lo utilizaremos como una categoría histórica cuando sea apropiado y siempre explicaremos respecto de qué canon se está hablando.
Para profundizar, consulte Qué es un apócrifo.
¿Las diferencias de canon cambian toda la fe cristiana?
No conviene minimizar las diferencias, pero tampoco exagerarlas. Católicos, protestantes y ortodoxos comparten los 27 libros del Nuevo Testamento y una gran parte del Antiguo Testamento. Las principales narraciones, la Torá, los profetas mayores, los Salmos y los libros históricos fundamentales son compartidos.
Sin embargo, los libros adicionales sí importan. 2 Macabeos, Sabiduría o Sirácida, por ejemplo, han influido en la teología, liturgia y espiritualidad de tradiciones católicas y ortodoxas. La cuestión del canon está conectada con preguntas más amplias sobre autoridad, tradición y la manera en que cada comunidad entiende la relación entre Escritura e iglesia.
Una comparación honesta debe, por tanto, evitar dos afirmaciones simplistas:
- “Todas las Biblias son exactamente iguales.” No lo son.
- “Cada iglesia tiene una Biblia totalmente diferente.” Tampoco. La superposición es enorme y el Nuevo Testamento de 27 libros es compartido por las grandes tradiciones cristianas.
¿Quién decidió qué libros entraban en la Biblia?
Esta pregunta suele formularse como si hubiera existido una sola persona o un solo concilio con poder para escoger arbitrariamente unos libros y descartar otros. La historia es más compleja.
Las comunidades ya usaban y reconocían determinados escritos antes de que aparecieran listas formales. La lectura litúrgica, la atribución apostólica, la antigüedad, la coherencia con la fe recibida, el uso amplio y la percepción de autoridad fueron factores que interactuaron. No existe una fórmula matemática universal aplicada de idéntica manera en todas las regiones.
Los concilios y documentos eclesiales desempeñaron un papel importante en reconocer, enumerar y posteriormente definir colecciones, pero no comenzaron desde cero frente a una biblioteca indiferenciada. Había siglos de uso, copia y debate detrás de esas decisiones.
Por ello, la pregunta histórica más útil no es solo “¿quién decidió?”, sino también:
- ¿qué libros estaban siendo leídos como Escritura?
- ¿en qué regiones?
- ¿qué listas antiguas se conservan?
- ¿qué manuscritos incluyen determinados libros?
- ¿cómo hablaban de ellos los autores judíos y cristianos?
- ¿cuándo se volvieron estables las fronteras de una colección?
Este enfoque permite estudiar la formación del canon con evidencia en lugar de convertirla en una teoría de conspiración o en una afirmación confesional sin historia.
¿Cómo debe estudiar un lector las diferencias entre canones?
Primero, identifique la tradición de la Biblia que está utilizando. Una edición suele señalar si es católica, protestante, ortodoxa o ecuménica. Después compare la tabla de contenidos antes de asumir que una diferencia de numeración significa que falta contenido.
Segundo, separe tres preguntas:
- Pregunta textual: ¿qué dice el manuscrito o la traducción?
- Pregunta canónica: ¿esta comunidad considera este libro Escritura?
- Pregunta teológica: ¿qué autoridad atribuye esa comunidad a la Escritura y a la tradición?
Tercero, lea los libros discutidos antes de opinar sobre ellos. Sirácida, Sabiduría, Tobit o 1 Macabeos son también fuentes fundamentales para conocer el judaísmo del Segundo Templo, incluso para investigadores que no los consideran parte de su propio canon confesional. Dorival recuerda que los libros deuterocanónicos conservados en el cristianismo son de origen judío y resultan valiosos para comprender el mundo religioso anterior y contemporáneo al cristianismo naciente. https://doi.org/10.1093/oso/9780192898098.003.0002
Cuarto, evite proyectar las categorías actuales de forma automática hacia la antigüedad. Un códice cristiano del siglo IV y una Biblia impresa del siglo XXI pertenecen a mundos editoriales distintos. La presencia de un libro en un manuscrito es un dato relevante, pero debe interpretarse junto con listas, citas, comentarios y prácticas litúrgicas.
¿Qué enseñan los manuscritos antiguos sobre el canon?
Los manuscritos antiguos aportan una evidencia indispensable, pero deben interpretarse con cuidado. Un códice que contiene varios libros bíblicos muestra que esos textos circulaban juntos y eran copiados por una comunidad; sin embargo, la presencia física de un escrito junto a otros no demuestra automáticamente que todos tuvieran exactamente el mismo estatus canónico. Los grandes códices cristianos conservados, así como las listas de libros elaboradas por autores antiguos, deben leerse en conjunto.
Esta observación ayuda a evitar otro error frecuente: imaginar que la historia del canon puede reconstruirse mirando únicamente el índice de una Biblia moderna. En la antigüedad, los límites entre colección, lectura litúrgica, utilidad eclesial y autoridad doctrinal podían expresarse de formas distintas. Gallagher y Meade (2017) muestran precisamente que las listas canónicas antiguas son valiosas porque permiten comparar cómo diferentes autores clasificaban y enumeraban los libros, pero también evidencian que algunas fronteras siguieron siendo discutidas durante un tiempo. https://doi.org/10.1093/oso/9780198792499.001.0001
Los manuscritos, por tanto, no sustituyen las listas, ni las listas sustituyen el estudio del uso real de los textos. La mejor reconstrucción combina manuscritos, citas, comentarios, listas, traducciones y prácticas comunitarias. Esa convergencia de evidencias explica por qué la formación del canon es una cuestión histórica compleja y, al mismo tiempo, investigable.
Preguntas frecuentes
¿La Biblia protestante tiene 66 libros?
La forma protestante más difundida contiene 39 libros en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo, para un total de 66. Algunas ediciones protestantes históricas también imprimieron los Apócrifos en una sección separada.
¿La Biblia católica tiene 73 libros?
Sí, la enumeración católica habitual es de 46 libros del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo, totalizando 73. El Catecismo explica además que si Jeremías y Lamentaciones se cuentan como una unidad, la cifra del Antiguo Testamento puede expresarse como 45.
¿La Septuaginta es exactamente la Biblia católica?
No. Es una colección textual griega antigua con una historia compleja. No debe imaginarse como una edición única cuyo índice coincidiera desde el principio con el canon católico moderno.
¿Jesús usó la Septuaginta?
El Nuevo Testamento está escrito en griego y muchas de sus citas del Antiguo Testamento se aproximan a formas textuales griegas, pero la pregunta debe tratarse con precisión: los autores del Nuevo Testamento emplearon diversas formas de las Escrituras y no podemos reducir toda su práctica textual a una única edición.
¿“Apócrifo” significa falso?
No necesariamente. En estudios bíblicos es una categoría de literatura y de recepción canónica. El significado exacto depende del contexto en que se use.
¿Qué estudiar después?
Este artículo ofrece el mapa general. Continúe con:
- Por qué la Biblia católica tiene más libros
- Qué es la Septuaginta
- Qué es un apócrifo
- Qué Biblia leer si empiezas ahora
Referencias / Bibliografía
- Dorival, Gilles. 2021. The Septuagint from Alexandria to Constantinople: Canon, New Testament, Church Fathers, Catenae. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oso/9780192898098.001.0001
- Dorival, Gilles. 2021. “The Formation of the Jewish Canon.” En The Septuagint from Alexandria to Constantinople, 3–33. https://doi.org/10.1093/oso/9780192898098.003.0001
- Dorival, Gilles. 2021. “The Septuagint and the Issue of the Canon.” En The Septuagint from Alexandria to Constantinople, 34–48. https://doi.org/10.1093/oso/9780192898098.003.0002
- Gallagher, Edmon L., y John D. Meade. 2017. The Biblical Canon Lists from Early Christianity: Texts and Analysis. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oso/9780198792499.001.0001
- Gallagher, Edmon L., y John D. Meade. 2017. “The Development of the Christian Biblical Canon: A Survey of the Early Period.” https://doi.org/10.1093/oso/9780198792499.003.0001
- Gallagher, Edmon L. 2023. “Deuterocanonical Books in Latin Tradition.” En The Oxford Handbook of the Latin Bible, 91–105. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780190886097.013.6
- Gallagher, Edmon L. 2025. The Apocrypha through History: The Canonical Reception of the Deuterocanonical Literature. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/9780191965562.001.0001
- Gallagher, Edmon L. 2025. “What Are the Apocrypha?” https://doi.org/10.1093/9780191965562.003.0001
- Crisp, Simon. 2016. “The Septuagint as Canon.” The Bible Translator 67(2). https://doi.org/10.1177/2051677016649429
- Cook, Johann. 2021. “The Septuagint as a holy text – The first ‘bible’ of the early church.” HTS Teologiese Studies/Theological Studies 76(4). https://doi.org/10.4102/hts.v76i4.6132
- Lim, Timothy H. 2013. The Formation of the Jewish Canon. Yale University Press. https://doi.org/10.12987/yale/9780300164343.001.0001
- McDonald, Lee Martin. 2021. “A Canonical History of the Old Testament Apocrypha.” En The Oxford Handbook of the Apocrypha, 24–51. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780190689643.013.4
- Salvesen, Alison G. 2021. “Deuterocanonical and Apocryphal Books.” En The Oxford Handbook of the Septuagint, 384–402. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199665716.013.21
- Henze, Matthias. 2012. “Apocrypha and Pseudepigrapha, Jewish.” The Encyclopedia of Ancient History. https://doi.org/10.1002/9781444338386.wbeah11021
- Catecismo de la Iglesia Católica, n. 120, “El canon de las Escrituras”. Santa Sede.
- Orthodox Church in America. “Canon of Scripture.”