¿Dónde se encuentra Marcos dentro de la Biblia?

Marcos integra los cuatro evangelios canónicos y, junto con Mateo y Lucas, pertenece a los sinópticos. Comparte con ellos numerosas escenas: bautismo, llamado de discípulos, controversias, milagros, confesión de Pedro, transfiguración, entrada en Jerusalén, pasión y tumba vacía.

Sin embargo, su voz no debe desaparecer bajo las comparaciones. Marcos organiza los acontecimientos para que el lector avance desde el anuncio inicial hasta la confesión ante la cruz. Su relato posee propósito propio.

¿Qué relación guarda con el Antiguo Testamento?

Marcos comienza citando a los profetas y presenta a Juan como voz en el desierto. La imagen del camino conecta el nuevo éxodo de Isaías con la llegada de Jesús. El título Hijo del Hombre remite especialmente a Daniel, mientras que la pasión evoca salmos de lamento y textos proféticos.

En la cruz, Marcos transmite en griego una expresión aramea: Ελωι ελωι λεμα σαβαχθανι (Elōi Elōi lema sabachthani). Esta se relaciona con Salmo 22:2, cuyo texto hebreo en la BHS dice אֵלִי אֵלִי לָמָה עֲזַבְתָּנִי (ʾēlî ʾēlî lāmāh ʿăzaḇtānî), “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. La Escritura proporciona lenguaje para llevar el sufrimiento ante Dios.

¿Qué distingue a Marcos?

Marcos inicia sin genealogía ni relatos de infancia. Su adverbio característico εὐθύς (euthýs), “inmediatamente”, imprime movimiento. Describe emociones, miradas, gestos y reacciones con viveza. También conserva expresiones arameas asociadas con acciones de Jesús.

La técnica de intercalación es notable. Una historia se abre, otra aparece dentro y luego la primera concluye. La mujer con hemorragia y la hija de Jairo son el ejemplo más conocido. Las dos situaciones se interpretan mutuamente y muestran fe frente a pérdida, demora y muerte.

¿Cómo presenta Marcos a Jesús?

Jesús es Cristo, Hijo de Dios, Hijo del Hombre, Santo de Dios y servidor. Enseña con ἐξουσία (exousía), “autoridad”, y confronta enfermedad, impureza y opresión. Pero prohíbe que su identidad sea reducida a poder espectacular.

La cruz define su mesianismo. El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida como λύτρον (lýtron), “rescate”. La investigación sobre santidad en Marcos muestra que su poder santo elimina lo destructivo y genera inclusión y transformación ética (DOI: 10.4102/hts.v72i4.3697).

¿Qué imagen ofrece de los discípulos?

Los discípulos responden al llamado, reciben autoridad y participan en la misión. Al mismo tiempo, temen, malinterpretan, compiten y huyen. Pedro confiesa a Jesús y luego rechaza la cruz. Esta honestidad narrativa permite que el lector examine su propia comprensión.

Seguir traduce ἀκολουθέω (akolouthéō). No significa admirar desde lejos: implica recorrer el camino de Jesús. Bartimeo representa esa respuesta; después de recuperar la vista, sigue por el camino hacia Jerusalén.

¿Qué aporta Marcos al mensaje bíblico?

Marcos vincula la buena noticia con un reino que desafía modelos dominadores. Jesús reúne a personas tratadas como externas, toca a quienes otros evitan y redefine el liderazgo mediante servicio. Un estudio social del evangelio muestra cómo esa misión produce identidad y ética de justicia y compasión (DOI: 10.4102/hts.v69i1.2003).

También aporta una teología para comunidades bajo presión. El miedo y el fracaso son reales, pero no anulan el llamado. El anuncio pascual incluye expresamente a Pedro y dirige nuevamente a Galilea. La gracia abre camino después de la negación.

¿Cómo debe entenderse su final?

El final más antiguo conservado llega hasta Marcos 16:8; la tradición manuscrita también transmite finales posteriores. Las ediciones críticas permiten distinguir estas formas. La honestidad textual fortalece la lectura porque muestra cómo el evangelio fue copiado, recibido y proclamado.

El anuncio «ha resucitado» impide que el temor sea la última palabra. El lector queda delante de una decisión: guardar silencio o entrar en la misión. Marcos termina como comenzó, impulsando el evangelio hacia adelante.

Referencias para profundizar

Luis Romero · Teólogo y magíster en Educación