¿Qué dice exactamente el relato?

Lucas 10:30 presenta a un hombre asaltado, despojado, golpeado y dejado ἡμιθανής (hēmithanḗs), «medio muerto». Un sacerdote baja por el camino, lo ve y pasa por el lado opuesto. Un levita llega al lugar, lo ve y repite el movimiento (Lucas 10:31–32). El narrador no registra palabras, deliberaciones ni emociones de ninguno.

El verbo ἀντιπαρέρχομαι (antiparérchomai) significa «pasar por el lado opuesto». Su repetición crea el contraste con los verbos dedicados al samaritano: llega, ve, siente compasión, se acerca y cuida. El problema narrativo no es que los dos primeros carezcan de información. Ambos ven; lo que cambia es la dirección de su cuerpo.

Maurice Ryan advierte que este contraste no autoriza a convertir al sacerdote y al levita en símbolos de un judaísmo sin misericordia. Jesús, el intérprete de la Ley y la audiencia inicial pertenecen al mundo judío. La parábola discute cómo se cumple la Torá desde dentro de esa tradición, no cómo una religión reemplaza a otra (estudio).

Dato Lo que Lucas afirma Lo que Lucas no afirma
Condición del herido Está medio muerto No dice que haya muerto
Sacerdote Ve y pasa de largo No explica su motivo
Levita Llega, ve y pasa de largo No menciona una norma específica
Samaritano Ve, se compadece y se acerca No dice que estuviera libre de peligro

¿Temían contaminarse con un cadáver?

Una interpretación relaciona la conducta con las leyes de pureza. Levítico 21:1–4 restringe el contacto de los sacerdotes con cadáveres, salvo familiares cercanos; Números 19:11–13 describe la impureza producida por tocar un muerto. Como el hombre parecía estar entre la vida y la muerte, el sacerdote podría haber temido contaminarse.

Richard Bauckham desarrolla esta lectura como un posible conflicto entre escrupulosidad ritual y el mandamiento del amor. A su juicio, la parábola interpreta la Ley de Moisés al colocar la necesidad de salvar al prójimo frente a una aplicación defensiva de la pureza (estudio). La propuesta explica por qué Lucas llama al herido «medio muerto».

Sin embargo, hay objeciones. El sacerdote «bajaba» de Jerusalén hacia Jericó, lo que puede indicar que se alejaba del templo. Las restricciones sacerdotales no se aplican del mismo modo al levita. Además, la Ley contiene obligaciones de ayuda, y Lucas no utiliza vocabulario de pureza. Klyne Snodgrass concluye que las motivaciones permanecen abiertas.

Mi conclusión es que la pureza es una posibilidad histórica, no la respuesta textual. Incluso si el sacerdote tuvo ese dilema, la parábola juzga el resultado: una interpretación religiosa dejó al herido sin socorro. El samaritano muestra qué mandamiento debía orientar la decisión.

¿Pudieron actuar por miedo o prudencia?

El camino de Jerusalén a Jericó atravesaba un descenso difícil, y un viajero podía temer que los atacantes siguieran cerca o que el cuerpo funcionara como señuelo. También pudo pensar que otra persona ayudaría, que detenerse alteraría sus obligaciones o que no contaba con recursos suficientes. Todas son reconstrucciones plausibles de una conducta humana.

El texto no ridiculiza el peligro, pero tampoco lo utiliza para absolver la distancia. El samaritano viajaba por la misma ruta y asumió los riesgos de detenerse. La identidad inesperada del cuidador aumenta la fuerza del contraste.

La prudencia puede decidir cómo ayudar, no necesariamente si se ayuda. En una situación contemporánea, acercarse sin evaluar riesgos podría aumentar el daño; llamar a emergencias, buscar apoyo o proteger la escena puede ser la respuesta correcta. Lo que el relato excluye es convertir la incertidumbre en una razón para abandonar a quien depende de auxilio.

El conjunto de la narración se explica en ¿Qué significa la parábola del buen samaritano?.

¿Qué diferencia establece Jesús entre ver y acercarse?

Los tres viajeros ven. Solo el samaritano es movido por ἐσπλαγχνίσθη (esplanchnísthē), «fue movido a compasión», y προσέρχομαι (prosérchomai), «acercarse» (Lucas 10:33–34). Jesús no opone conocimiento e ignorancia, sino dos usos de la visión: uno mantiene la distancia; el otro permite que la necesidad interrumpa el recorrido.

Joshua Marshall Strahan entiende la parábola como interpretación teológica de la Ley mediante una misericordia practicada (estudio). El experto había unido amar a Dios y amar al prójimo. La historia pregunta si esa respuesta correcta se convierte en proximidad ante un cuerpo herido.

Mi conclusión es que sacerdote y levita representan una posibilidad que alcanza a cualquier lector religioso: reconocer el mandamiento y aun así organizar la vida para no ser afectado por la necesidad. La crítica no termina en ellos; continúa hasta que quien oye decide de qué lado del camino caminará.

¿Quién es mi prójimo según Jesús? estudia cómo la pregunta final cambia una categoría por una responsabilidad.

¿Cómo evitar una aplicación injusta de estos personajes?

Primero, hay que mantener la diferencia entre dato e inferencia. Lucas dice que pasaron de largo; no dice que la Ley los obligara, que carecieran de compasión en toda su vida o que representaran a todo un pueblo. Segundo, debe recordarse que el samaritano no representa automáticamente a los cristianos, pues el relato ocurre antes de esa distinción histórica.

Tercero, la aplicación debe dirigirse al oyente. Preguntar qué excusas religiosas, laborales o personales permiten ver sin acercarse es más fiel que buscar grupos a los cuales asignar el papel negativo. El relato alcanza su objetivo cuando interrumpe la autodefensa de quien conoce la respuesta correcta.

El cuidado que contrasta con la distancia se desarrolla en ¿Qué significa que el samaritano vendó las heridas?. Allí se observa cómo la compasión se convierte en atención, traslado, pago y continuidad.

Referencias

  1. Houghton, H. A. G.; Christos Karakolis; David Parker; Stephen Pisano; Holger Strutwolf; David Trobisch; y Klaus Wachtel, eds. The Greek New Testament. 6.ª ed. revisada. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2025.

  2. Fitzmyer, Joseph A. El Evangelio según Lucas. Madrid: Cristiandad, 1986–1987.

  3. Bovon, François. El Evangelio según san Lucas. Salamanca: Sígueme, 1995–2010.

  4. Jeremias, Joachim. Las parábolas de Jesús. Estella: Verbo Divino, 1997.

  5. Hidalgo Balsera, Agustín, y María González-García. «La parábola del buen samaritano y la transformación de los cuidados». Revista de Medicina y Cine 18/4 (2022): 309–313. https://doi.org/10.14201/rmc.30621

  6. De Mingo, Alicia. «Héroes menores, en nombre de (un) Otro». Isegoría 64 (2021): e04. https://doi.org/10.3989/isegoria.2021.64.04

  7. Snodgrass, Klyne. Stories with Intent: A Comprehensive Guide to the Parables of Jesus. Grand Rapids: Eerdmans, 2018. Edición en inglés.

  8. Strahan, Joshua Marshall. «Jesus Teaches Theological Interpretation of the Law». Journal of Theological Interpretation 10/1 (2016): 71–86. Edición en inglés. https://doi.org/10.2307/26373987

  9. Ryan, Maurice. «Revisiting the Parable of the Good Samaritan». Studies in Christian-Jewish Relations 16/1 (2021). Edición en inglés. https://doi.org/10.6017/scjr.v16i1.13987

  10. Burris, Ronald. «Another Look at the Good Samaritan: Luke 10:25–37». Review & Expositor 114/3 (2017): 457–461. Edición en inglés. https://doi.org/10.1177/0034637317721983

  11. Bauckham, Richard. «The Scrupulous Priest and the Good Samaritan: Jesus’ Parabolic Interpretation of the Law of Moses». New Testament Studies 44/4 (1998): 475–489. Edición en inglés. https://doi.org/10.1017/S0028688500016684

Luis Berner Romero Sánchez, teólogo y magíster en educación.