¿Qué pregunta hizo el intérprete de la Ley?

Un especialista pregunta qué debe hacer para heredar la vida eterna (Lucas 10:25). Jesús le devuelve la pregunta: «¿Qué está escrito en la Ley?». El hombre une Deuteronomio 6:5, amar a Dios con todo el ser, y Levítico 19:18, amar al prójimo como a uno mismo. Jesús confirma su respuesta.

Lucas añade que el intérprete, «queriendo justificarse», pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?» (Lucas 10:29). El verbo δικαιόω (dikaióō) significa «justificar» o «mostrar que se tiene razón». Puede buscar una definición legítima de la obligación, pero el narrador también deja ver el deseo de defender su posición.

Joseph Fitzmyer sitúa la escena dentro del interés de Lucas por la vida eterna y la práctica de la Ley. Joshua Marshall Strahan sostiene que Jesús interpreta teológicamente la Torá al convertir el amor mandado en misericordia concreta (estudio). El diálogo no enfrenta a Jesús con la Ley: discute cómo obedecerla.

Pregunta Dirección de la mirada Riesgo Respuesta de Jesús
«¿Quién es mi prójimo?» Busca definir al otro Reducir la obligación Relato de una necesidad
«¿Cuál se hizo prójimo?» Examina al que actúa Ya no permite observar desde fuera El que practicó misericordia
«Ve y haz tú lo mismo» Lleva a la decisión Posponer la acción Convertirse en cercano

¿Cómo cambia Jesús la pregunta?

Al terminar la historia, Jesús no pregunta si el herido era prójimo del sacerdote, del levita o del samaritano. Pregunta cuál de los tres «se hizo prójimo» del hombre atacado (Lucas 10:36). El sustantivo griego πλησίον (plēsíon) significa «prójimo» o «el cercano», y la formulación de Jesús pone el énfasis en llegar a ser cercano.

El intérprete responde: «El que practicó la misericordia con él». Lucas no explica por qué evita decir «samaritano». Jesús concluye: «Ve y haz tú lo mismo» (10:37). El conocimiento correcto desemboca en una acción semejante.

Ronald Burris extiende la pregunta del amor hasta el vecino difícil e incluso el perpetrador de violencia (estudio). Maurice Ryan advierte que la sorpresa del relato no debe utilizarse para acusar a todo el judaísmo ni para proclamar superioridad cristiana (estudio).

Mi conclusión es que Jesús no elimina la pregunta por la identidad del otro; la subordina a una responsabilidad mayor. El herido puede no pertenecer a mi círculo, pero su necesidad me permite construir una relación de proximidad mediante misericordia.

¿Significa que toda persona es mi prójimo de la misma manera?

Una lectura universal afirma que todo ser humano es prójimo, sin excepción. Tiene a su favor la anonimidad del herido y la identidad samaritana del cuidador: ninguna frontera mencionada limita el amor. Otra lectura destaca que Jesús habla de «hacerse prójimo», por lo que el término describe una relación practicada, no solo una condición abstracta compartida por todos.

Adopto una combinación de ambas. Nadie queda descartado de antemano, pero las responsabilidades varían según proximidad, capacidad y necesidad. No se cuida del mismo modo a un hijo, un desconocido herido y alguien que vive lejos.

Esa diferencia orienta la forma del cuidado. El samaritano respondió a la persona que encontró y después incorporó al posadero, mostrando que la responsabilidad puede compartirse.

Alicia de Mingo estudia precisamente esa transición entre ayuda directa y cuidado delegado (estudio). Mi conclusión es que la universalidad del amor se vuelve real mediante obligaciones situadas, no mediante una emoción idéntica hacia cada persona.

La secuencia completa se explica en ¿Qué significa la parábola del buen samaritano?.

¿Por qué el samaritano redefine la cercanía?

Judíos y samaritanos compartían una historia vinculada a Israel, pero mantenían conflictos sobre santuario, territorio y legitimidad religiosa. Lucas 9:51–56 relata el rechazo de Jesús en una aldea samaritana. La elección del personaje en Lucas 10 no ignora esa tensión; la utiliza.

El samaritano ve al herido y ἐσπλαγχνίσθη (esplanchnísthē), «fue movido a compasión» (Lucas 10:33). Luego se acerca. La cercanía no surge porque descubra que el hombre pertenece a su grupo; el relato oculta esa identidad. Surge porque permite que el sufrimiento del otro determine su movimiento.

Hidalgo Balsera y González-García relacionan esta acción con una fraternidad que transforma el cuidado más allá de pertenencias previas (artículo). Strahan observa que la misericordia funciona como interpretación encarnada de la Ley. El samaritano no pronuncia una exégesis: la realiza.

Mi conclusión es que Jesús redefine la cercanía como una decisión que cruza una distancia real, no imaginaria. El conflicto entre grupos no desaparece por negar su historia; pierde su poder absoluto cuando la necesidad humana recibe prioridad.

Los actos que construyen esa cercanía se detallan en ¿Qué significa que el samaritano vendó las heridas?.

¿Cómo puedes hacerte prójimo sin causar más daño?

El mandato «ve y haz tú lo mismo» no exige intervenir de cualquier manera. La situación del herido guía la respuesta. El samaritano observa, trata lesiones, transporta, busca alojamiento y encarga continuidad. Cada acción corresponde a una necesidad distinta.

Hoy, hacerse cercano puede significar llamar a emergencias, escuchar sin culpar, acompañar una denuncia, aportar recursos, solicitar atención profesional o mantenerse presente durante una recuperación. La ayuda debe respetar la voz y la seguridad de la persona; no convertir su vulnerabilidad en escenario para exhibir al cuidador.

Klyne Snodgrass insiste en que las parábolas solicitan una decisión del oyente. Ryan añade que una aplicación responsable debe evitar convertir las identidades del relato en estereotipos. Mi conclusión es que la misericordia bíblica combina disposición y discernimiento: se acerca para servir al herido, no para controlar su historia.

El contraste con quienes mantuvieron la distancia puede leerse en ¿Por qué el sacerdote y el levita pasaron de largo?.

Referencias

  1. Houghton, H. A. G.; Christos Karakolis; David Parker; Stephen Pisano; Holger Strutwolf; David Trobisch; y Klaus Wachtel, eds. The Greek New Testament. 6.ª ed. revisada. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2025.

  2. Fitzmyer, Joseph A. El Evangelio según Lucas. Madrid: Cristiandad, 1986–1987.

  3. Bovon, François. El Evangelio según san Lucas. Salamanca: Sígueme, 1995–2010.

  4. Jeremias, Joachim. Las parábolas de Jesús. Estella: Verbo Divino, 1997.

  5. Hidalgo Balsera, Agustín, y María González-García. «La parábola del buen samaritano y la transformación de los cuidados». Revista de Medicina y Cine 18/4 (2022): 309–313. https://doi.org/10.14201/rmc.30621

  6. De Mingo, Alicia. «Héroes menores, en nombre de (un) Otro». Isegoría 64 (2021): e04. https://doi.org/10.3989/isegoria.2021.64.04

  7. Snodgrass, Klyne. Stories with Intent: A Comprehensive Guide to the Parables of Jesus. Grand Rapids: Eerdmans, 2018. Edición en inglés.

  8. Strahan, Joshua Marshall. «Jesus Teaches Theological Interpretation of the Law». Journal of Theological Interpretation 10/1 (2016): 71–86. Edición en inglés. https://doi.org/10.2307/26373987

  9. Ryan, Maurice. «Revisiting the Parable of the Good Samaritan». Studies in Christian-Jewish Relations 16/1 (2021). Edición en inglés. https://doi.org/10.6017/scjr.v16i1.13987

  10. Burris, Ronald. «Another Look at the Good Samaritan: Luke 10:25–37». Review & Expositor 114/3 (2017): 457–461. Edición en inglés. https://doi.org/10.1177/0034637317721983

  11. Bauckham, Richard. «The Scrupulous Priest and the Good Samaritan: Jesus’ Parabolic Interpretation of the Law of Moses». New Testament Studies 44/4 (1998): 475–489. Edición en inglés. https://doi.org/10.1017/S0028688500016684

Luis Berner Romero Sánchez, teólogo y magíster en educación.