¿Qué dice Jesús de cada terreno?
En Marcos 4:3–8 el sembrador esparce la misma semilla y el resultado cambia según el lugar donde cae. La explicación de Marcos 4:14–20 identifica el camino con quienes oyen y enseguida pierden la palabra; el pedregal con quienes la reciben con alegría, pero abandonan ante la presión; los espinos con quienes permiten que otras lealtades la ahoguen; y la buena tierra con quienes oyen, reciben y producen fruto.
Mateo 13:18–23 conserva la secuencia y llama al mensaje «la palabra del Reino». Lucas 8:11–15 añade matices: la buena tierra escucha con «corazón bueno y recto» y da fruto con perseverancia. En griego, ὑπομονή (hypomonḗ) significa «perseverancia» o «constancia». El fruto no aparece por una emoción inicial, sino por una recepción que resiste el paso del tiempo.
Clara María Díaz muestra que la historia compromete al oyente con la acción de sembrar y con el destino de la semilla, en vez de ofrecerle una descripción distante («El sembrador»). Klyne Snodgrass interpreta los terrenos como respuestas al anuncio de Jesús que pueden reconocerse en la vida individual y comunitaria.
| Terreno | Respuesta inicial | Problema | Resultado |
|---|---|---|---|
| Camino | La palabra es oída | Queda expuesta y es arrebatada | No germina |
| Pedregal | Se recibe con alegría | No desarrolla raíz | Se abandona bajo presión |
| Espinos | La palabra comienza a crecer | Preocupaciones, riqueza y deseos compiten con ella | Queda sin fruto |
| Buena tierra | Se oye y se acoge | Requiere constancia | Produce una cosecha diversa |
¿Qué obstáculo revela cada imagen?
El camino representa una escucha que no penetra. Marcos atribuye la pérdida a Satanás; Mateo habla del maligno y Lucas del diablo. El texto reconoce una oposición espiritual, pero no autoriza a despreciar a quien todavía no comprende. La semilla junto al camino sigue siendo semilla buena; el problema está en que permanece sin protección ni profundidad.
El pedregal no describe falta de entusiasmo. Precisamente hay alegría y rapidez. La dificultad aparece cuando θλῖψις (thlípsis) significa «aflicción» o «presión», y διωγμός (diōgmós) significa «persecución» (Marcos 4:17). La respuesta superficial depende de condiciones favorables. Cuando seguir la palabra cuesta reputación, seguridad o comodidad, la raíz insuficiente queda expuesta.
Los espinos plantean un peligro menos visible. No destruyen la planta de inmediato; crecen con ella. Marcos 4:19 nombra «las preocupaciones del mundo», «el engaño de las riquezas» y «los deseos de otras cosas». El dinero no aparece como único rival. También pueden ocupar el centro la ansiedad, el prestigio, el consumo o una ambición que deja espacio religioso, pero impide el fruto.
La buena tierra no se define por ausencia de dificultad. Marcos usa παραδέχομαι (paradéchomai), «acoger», y Lucas usa κατέχω (katéchō), «retener». Ambos verbos describen una respuesta activa. James Francis relaciona la imagen con el ritmo material de la agricultura: sembrar, esperar y cuidar antes de recoger (estudio). La cosecha llega mediante una fidelidad que no puede reemplazarse por prisa.
¿Son cuatro clases permanentes de personas?
Una interpretación trata cada terreno como una categoría fija: una persona sería camino, otra pedregal, otra espinos y otra buena tierra. Esa lectura toma en serio que Jesús distingue resultados y que no toda recepción termina en fruto. Sin embargo, corre el riesgo de convertir la parábola en un instrumento para clasificar desde fuera.
Otra interpretación considera que los cuatro terrenos pueden describir momentos, áreas y respuestas diferentes dentro de una misma vida. Tiene apoyo pastoral: alguien puede acoger una enseñanza y resistir otra, perseverar durante una prueba y dejar que la riqueza ahogue una decisión posterior. El relato no declara que el terreno sea incapaz de cambiar.
Mi conclusión adopta la segunda lectura sin borrar la seriedad de la primera. Las respuestas no son etiquetas inevitables, pero sí tienen consecuencias reales. Llamar «proceso» a todo no convierte la esterilidad en fruto. La imagen invita a reconocer el estado presente de la escucha y a responder antes de que el obstáculo se consolide.
La explicación completa del pasaje se encuentra en ¿Qué significa la parábola del sembrador?. La relación entre el relato y las palabras privadas de Jesús se desarrolla en ¿Cómo explica Jesús la parábola del sembrador?.
¿Cómo se cultiva una escucha que dé fruto?
El texto bíblico no ofrece una técnica agrícola aplicada punto por punto a la vida espiritual. Sí permite reconocer respuestas concretas. Frente al camino, escuchar requiere atención y búsqueda de comprensión. Frente al pedregal, la raíz crece mediante memoria, comunidad, obediencia y permanencia cuando la fe tiene costo. Frente a los espinos, es necesario nombrar qué preocupación o deseo está desplazando lo recibido.
Birger Gerhardsson sitúa la explicación dentro de la proclamación del Reino y de la responsabilidad del oyente (estudio). Ernest van Eck destaca que la cosecha expresa esperanza en un contexto donde sembrar implicaba riesgo (artículo). Ambas perspectivas impiden reducir la buena tierra a una personalidad naturalmente receptiva: hay una palabra anunciada, una respuesta sostenida y una cosecha esperada.
Mi conclusión es práctica: la pregunta «¿qué terreno soy?» debe convertirse en «¿qué impide hoy que esta palabra produzca fruto?». La respuesta puede exigir volver a leer el pasaje, pedir ayuda, ordenar el uso del dinero, atravesar una presión sin abandonar o realizar una acción que la obediencia ya ha hecho clara.
Para examinar el resultado, ¿Qué significa la semilla que cayó en buena tierra? estudia la relación entre perseverancia, fecundidad y rendimientos distintos.
Referencias
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Houghton, H. A. G.; Christos Karakolis; David Parker; Stephen Pisano; Holger Strutwolf; David Trobisch; y Klaus Wachtel, eds. The Greek New Testament. 6.ª ed. revisada. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2025.
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Fitzmyer, Joseph A. El Evangelio según Lucas. Madrid: Cristiandad, 1986–1987.
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Bovon, François. El Evangelio según san Lucas. Salamanca: Sígueme, 1995–2010.
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Jeremias, Joachim. Las parábolas de Jesús. Estella: Verbo Divino, 1997.
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Díaz C., Clara María. «El sembrador». Cuestiones Teológicas 14/39 (1987): 77–92. https://revistas.upb.edu.co/index.php/cuestiones/article/view/6101
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Snodgrass, Klyne. Stories with Intent: A Comprehensive Guide to the Parables of Jesus. Grand Rapids: Eerdmans, 2018. Edición en inglés.
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Foster, Ruth Ann, y William D. Shiell. «The Parable of the Sower and the Seed in Luke 8:1–10». Review & Expositor 94/2 (1997): 259–267. Edición en inglés. https://doi.org/10.1177/003463739709400208
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Francis, James M. M. «Some Reflections on the Parable of the Sower». Rural Theology 19/2 (2021): 79–83. Edición en inglés. https://doi.org/10.1080/14704994.2021.1980657
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Gerhardsson, Birger. «The Parable of the Sower and Its Interpretation». New Testament Studies 14/2 (1968): 165–193. Edición en inglés. https://doi.org/10.1017/S0028688500018609
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van Eck, Ernest. «The Harvest and the Kingdom». HTS Teologiese Studies 70/1 (2014). Edición en inglés. https://doi.org/10.4102/hts.v70i1.2715
Luis Berner Romero Sánchez, teólogo y magíster en educación.